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TEXTO DEL PROFESOR CARLOS OCHOA

Imagen: TEXTO DEL PROFESOR CARLOS OCHOA

CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LOS 72 AÑOS DE LA EAPAM

[justify]La celebración de la fecha fundacional de las ciudades, los estados nacionales, las instituciones,  el momento en que todo comienza, es más que una tradición, un rito, un acto oficial en el que se recuerda de dónde venimos, es sin dudarlo la afirmación de lo que somos en el tiempo histórico, es un acto de identidad que nos conecta al origen, al principio, del cual solemos estar generalmente orgullosos.[/justify]

[justify]Hay un momento en la vida de Rembrandt que nos muestra como las sociedades en el lento devenir histórico idealizamos los comienzos y rechazamos cualquier versión que nos indique un origen oscuro sin importar que este sea cierto. El maestro Holandés se encontraba en la bancarrota total con muchos acreedores y apenas comida para sobrevivir, había disfrutado de fama y fortuna pero su momento de gloria había quedado atrás, sin embargo el Concejo de la ciudad de  Ámsterdam en 1560 estaba decidido a crear un icono que representara como la unión en el pasado  los hizo trascender como pueblo, Rembrandt vio en ello una oportunidad de recuperar el reconocimiento perdido por los aristócratas que pensaban colocar una obra de grandes dimensiones con ese tema  en la Galería de la ciudad, pero la obra realizada por el maestro no sólo fue rechazada sino que fue considerada un insulto al gentilicio y la historia de esta importante y pujante urbe. La causa del rechazo estaba en lo que mostraba la obra, Rembrandt había desafiado con “La conspiración de los Bataves” a la aristocracia que esperaba un cuadro en que se representara a un grupo de caballeros bien parecidos, jóvenes y bien vestidos en poses heroicas asistiendo a una ceremonia en donde se sellaba la unión de los jefes de clanes para consolidar la paz, por el contrario el pintor representó a un grupo de bárbaros, algunos mercenarios, que más por intereses propios que por idealismo pactaron una alianza pragmática. Los rostros y cuerpos de estos personajes, los ropajes casi harapos que vestían estaban muy alejados del ideal monárquico barroco, la fealdad estaba expuesta sin disimulo, la decrepitud no era ocultada, el desafío de Rembrandt era claro, estaba diciendo que venían de esos padres fundadores, de esos hombres brutales, grotescos, que la estética de la historia no siempre es hermosa y con una épica gloriosa. Esta verdad, la verdad de Rembrandt le costó todo lo material, menos la integridad que la mantuvo hasta el último aliento.  [/justify]

[justify]Más cercano a nosotros el escritor José Rafael Pocaterra pronunció un discurso poético en ocasión de celebrar el cuatricentenario de la fundación de  Valencia en 1955, en donde construye imaginariamente una formalidad de la cual nadie puede dar certeza, pues hasta el momento no existe acta fundacional de la ciudad, ni fundador, tampoco la descripción simbólica de la fundación con la cruz, el madero y la espada y todo el protocolo con el que los españoles acostumbraban decretar poblados en el siglo XVI. Por ese hecho incierto de la fundación algunos historiadores afirman que Valencia se fundó de hecho y no de derecho, se fue poblando de a poco con gente venida de Borburata que se trajo sus rebaños de vacas y cabras, estos serían “los Bataves” nuestros, gente sencilla, sin pompa ni linaje aristocrático de donde vendríamos casi todos,  los historiadores que sostienen esta teoría serían los Rembrandt de la historia valenciana, en oposición a los que aún albergan esperanzas de encontrar en algún archivo español el acta fundacional de la ciudad, la partida de nacimiento que nos dote de una fecha exacta y un conquistador que alimente la leyenda de los orígenes.   [/justify]

[justify]El discurso “Valencia la de Venezuela” de Pocaterra independientemente de sus loas a una fundación más legendaria que histórica es una pieza de un altísimo valor, pues muestra como la ciudad se fue construyendo con mucho esfuerzo y orgullo, como fueron surgiendo sus instituciones educativas, comerciales, gremiales, culturales, religiosas. La creación de la Universidad de Valencia a finales del siglo XIX nos muestra la importancia de la ciudad en una Venezuela que se asomaba tímidamente a la modernidad con los ferrocarriles, servicio eléctrico, acueductos, hospitales y otros servicios.[/justify]

[justify]Con una tradición artística refrendada por los triunfos de Arturo Michelena en Europa en el siglo XIX, Valencia ha sido tierra afortunada en aportar una buena cantidad de nombres que han destacado en las artes plásticas, el surgimiento de instituciones culturales como el Ateneo de Valencia permitió una difusión más estable de la cultura y de jóvenes valores entre los que destacó el ya conocido pintor Braulio Salazar, que tiene el mérito de haber entendido la necesidad de institucionalizar la enseñanza artística en Valencia que ya había iniciado él mismo con el Taller Libre de Arte. El empeño que Braulio Salazar puso para concretar la “Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena” puede definirse como moderno, su proyecto de crear una academia en donde se pusiera al alcance de los estudiantes los conocimientos de  las nuevas tendencias, técnicas del arte del siglo XX sin olvidar a los maestros y la tradición del arte occidental y el estudio de la historia, filosofía y estéticas es un logro personal y colectivo, pues hasta el presente la calidad y responsabilidad docente que impuso como modelo la generación fundadora se mantiene a pesar de las dificultades que todos conocemos.[/justify]

[justify] Con sus bajas y sus altas la escuela permanece, son muchas generaciones las que han pasado por sus aulas y talleres, celebramos 72 años con mucho orgullo, esta exposición más que un homenaje a los artistas docentes que hicieron suya esta casa y ya no están activos, es un recordatorio de los orígenes y del trayecto que nos ha llevado hasta el presente. De eso trata la historia de las instituciones cuando florecen y hacen canas, de fortalecerlas para que permanezcan y cumplan como en el caso nuestro, con los sueños de todos los que se la imaginaron y los que se la imaginan, estudiantes, docentes, empleados, que fueron, son y serán los protagonistas de la escuela de arte de Valencia.[/justify]

[justify]Carlos Ochoa.[/justify]
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